Hellín

ARCHICOFRADÍA
DE NUESTRO PADRE
JESÚS DE MEDINACELI


ECCE REX VESTER “ Aquí tenéis a vuestro rey”

La advocación de Jesús como Cristo de Medinaceli procesiona en Semana Santa en innumerables localidades. El poder de convocatoria de esta imagen es grande en cualquier pueblo o ciudad, se acude a tener un contacto con El Medinaceli y también para presenciar un cortejo procesional que la hermandad procura realizar acorde a la dignidad de la Imagen y al esplendor de los desfiles procesionales del lugar. Hay quien se pregunta por el mo mento de la Pasión que refleja el Cristo de Medinaceli, y los menos pueden pensar que es una advocación sin contenido teológico en los Misterios de la Pasión, solo ven una imagen ricamente vestida y significada por un escapulario. Por ello queremos desde aquí documentar un poco sobre el Cristo de Medinaceli.

Empecemos recordando dos textos de los padres capuchinos que más han escrito sobre esta imagen. El Padre Domingo Fernández Villa hizo de la imagen originaria la siguiente descripción: "Representa la escena evangélica del "ecce homo". La Imagen, de metro y setenta y tres centímetros, descansa de pie sobre una sencilla peana. Su cuerpo está modelado con pormenores anatómicas; en especial se han cuidado las partes que van a quedar expuestas a la veneración. Los cabellos, al natural; rostro sereno, dolorido; boca entreabierta... La unción religiosa, la majestad y la serenidad son características esenciales de esta bella escultura.."

El Padre Buenaventura de Carrocera escribe: "Todo parece indicar que el artista quiso reproducir así la escena de la Pasión, en la que Pilato, después de interrogar a Jesús privadamente, lo saca fuera del pretorio y lo presenta al pueblo que vociferaba contra él, diciendo: "He aquí el hombre", o, por mejor expresión: "Aquí tenéis a vuestro rey"".

De Pilato es conocida su expresión “Ecce Homo” pero desconocida esta otra “Ecce Rex Vester” (“Aquí tenéis a vuestro rey “), dadas ambas en el Evangelio de San Juan versículos 4-16 del capítulo 19. De los citados versículos la visión que tenemos es la de Jesús con túnica blanca, manto rojo, corona de espina y caña entre sus manos; a la vez que despojado, desnudo, azotado. Imagen de Jesús cargada de simbología, fácilmente asociamos la corona y la caña como elementos distintivos de esa dignidad de la que es burla, y no llegamos a conocer que el blanco y el rojo son los colores que en el ritual judío representan respectivamente al rey y al sumo sacerdote. Y por último, el despojo y la desnudez de Jesús simbolizarían: un Mesías a la vez victorioso y sufriente.

Se pede decir que no vemos a un Jesús con túnica y menos con túnica ricamente bordada. En primer lugar nos fijaremos en los evangelios y comprobamos que dentro de las escenas que narran el Proceso político de Jesús solamente san Juan Evangelista cuenta la Presentación de Jesús al pueblo o Ecce-Homo y es en el texto reseñado arriba, los otros tres evangelistas se centran en Pilato lavándose las manos y en la Sentencia. Escritos actuales de A. Aradillas y J.M. Iñigo sobre la imagen original nos dicen: “Fue tallada en Sevilla, lo que explica que su iconografía es la correspondiente a los Cristos llamados “de la Sentencia””.

El Medinaceli es una imagen de Cristo con túnica morada, símbolo de la penitencia, y rica en bordados, coronado de espinas que son de “oro” porque para el pueblo cristiano Cristo es Dios y Rey y como los creyentes quieren expresar su divinidad y gloria y su sufrir por los hombres, le dan esa apariencia.

No sólo Jesús es Dios y Rey para la religiosidad popular, el evangelista san Juan subraya la majestad Jesús en sus textos: lo reconoce Pilato haciéndole sentar en su tribuna (la del gobernador de Judea) para proclamarlo rey, y es crucificado como rey (lo proclama la inscripción de la cruz en varias lenguas).

La realeza, la soberanía de Cristo quedó fijada por el Magisterio de la Iglesia con la creación de la festividad litúrgica de Jesús, Rey del Universo, (Cristo Rey) mediante la encíclica de Pio XI sobre la realeza de Cristo del 11 de diciembre de 1925. El Papa dejó escrito: “Ha sido costumbre muy general y antigua llamar Rey a Jesucristo, en sentido metafórico, a causa del supremo grado de excelencia que pose y que le encumbra entre todas las cosas creadas”. En la celebración de dicha festividad se nos describen algunas de las cualidades de su reino: “Reino de la verdad y la vida, reino de la santidad y la gracia, reino de la justicia, el amor y la paz”.

La Archicofradía Primaria de Madrid, la de Bilbao, Albacete y otras tantas celebran cultos al Cristo de Medinaceli en el día de la festividad de Cristo Rey o los comienzan en días anteriores, sabedores que Jesús de Medinaceli es nuestro Rey.

Rafael Marín Montoya
Secretario Archicofradía Jesús de Medinaceli
Hellín

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